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Cuando Lenin se topó con “El Monederos”: el día que casi le secuestran y roban el Rolls-Royce

Entre la pila de frases proverbiales que salieron de la afilada pluma de François-Marie Arouet —el cáustico Voltaire— hay una que define con agudeza qué es la Historia, así escrita, con mayúscula: “El registro de los crímenes y las desgracias”.

De vez en cuando la crónica de los siglos es fruto sin embargo de algo ligeramente distinto, de crímenes y confabulaciones —algunas guiadas por valores más o menos legítimos y bien meditadas; otras fruto de la improvisación y la codicia— que, por una razón u otra, no cuajaron. Quiebros de la historia que se quedan en el aire.

Buen ejemplo son los mandatarios que esquivaron atentados y emboscadas.

La Segunda Guerra Mundial hubiera sido bastante…

FUENTE: Xataka

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