Un usuario le pidió a su agente de IA que le reservase hora en el gimnasio. Lo logró expulsando primero a otra persona de la lista
Durante los últimos años nos hemos acostumbrado a pedirle cosas a una inteligencia artificial: que resuma un documento, busque información o nos ayude a tomar una decisión. Los agentes introducen un cambio bastante más profundo, porque ya no se limitan a responder : pueden recibir un objetivo, utilizar herramientas y actuar para intentar cumplirlo. Y ahí aparece una diferencia que parece pequeña, pero no lo es.
Cuando decimos "consigue esto", damos por supuestos muchos límites sobre cómo hacerlo que rara vez necesitamos explicar a otra persona.
Un gimnasio australiano acaba de ofrecer una muestra pequeña, pero muy concreta, de ese problema.…
FUENTE: Xataka
