China está apretando el suministro de un metal que Japón necesita para coches y motores de avión. Las reservas ya se miden en meses
Cuanto más sofisticado es un producto, más fácil resulta perder de vista algo bastante básico: no puede fabricarse sin los materiales que necesita. Pensemos en un motor capaz de soportar temperaturas extremas o en las máquinas que intervienen en la producción de chips. Detrás de esa ingeniería hay sustancias que cumplen funciones muy concretas y que, llegado el caso, no siempre pueden sustituirse sin más.
La cuestión deja de parecer un detalle técnico cuando el acceso a una de ellas depende de decisiones tomadas a miles de kilómetros de la fábrica.
Una cuenta atrás en Japón.…
FUENTE: Xataka
