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Las muestras que OSIRIS-REx trajo del asteroide Bennu resuelven un misterio que llevaba años desconcertando a los científicos

Cuando la sonda OSIRIS-REx, de la NASA, llegó a su destino en el asteroide Bennu en 2018, se encontró con algo inesperado. Según las mediciones tomadas por el telescopio Spitzer en 2007, este asteroide se calienta mucho cuando está expuesto a la radiación solar y se enfría igual de rápido por la noche. Esto es algo que en la Tierra ocurre en zonas que están cubiertas por roca fina, como la arena de playa.

Por eso, pensaron que tocar la superficie y tomar muestras sería coser y cantar. En cambio, el lugar en el que trabajó la nave tenía una orografía complicada, con rocas de gran tamaño.

Más allá de lo trabajoso que fue tomar muestras, se encontraron con el problema de explicar a qué se…

FUENTE: Xataka

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