Un albañil tiró un muro en Barcarrota y encontró un Lazarillo que nadie conocía. Ahora un filólogo cree saber quién lo escondió
Agosto de 1992. Un albañil tira un tabique en una casa de Barcarrota, un pueblo de Badajoz de casi 3.500 habitantes cerca de la frontera con Portugal. Detrás hay un hueco y dentro se esconden algunos libros. Están ordenados, envueltos en paja y ceniza, tapiados tras una doble pared de adobe. Y, entre ellos, hay un ‘ Lazarillo de Tormes’ de 1554 que ningún especialista había visto jamás. Ojalá me pasara a mí, que hiciera una reforma y me topara con un incunable.
Me conformaría hasta con una de esas carísimas cartas Pokémon . El caso es que aquel día nadie sabía quién había puesto allí esos libros. Treinta y cuatro años después, el filólogo Pedro Martín Baños acaba de arrojar luz.
El…
FUENTE: Xataka
