Un abandono sostenido
Lo más perturbador del caso que sacude al Liceo Naval Almirante Guise del que comentamos ayer en estas páginas no es solo su crudeza, sino la naturalidad con que pudo ocurrir. El martes pasado, un estudiante de 16 años fue víctima de una agresión sexual cometida por sus propios compañeros dentro de un bus que los trasladaba de regreso de una competencia deportiva. Dos entrenadores iban en el vehículo. Nadie, se dice, se percató de nada. Difícil de creer.
Semejante hecho no brotó de la nada. Es la punta más visible de una violencia que crece a la vista de todos y que las autoridades contemplan con una parsimonia que ya es negligencia.…
FUENTE: El Comercio
