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Se echaron a las montañas huyendo de las deudas. Cuatro años y un montón de ovejas después, ahora son las estrellas de Narahío

“Evidentemente, era una idea que siempre estuvo instaurada en mi cabeza y que compartía con muy pocas personas; una de ellas fue mi mejor amigo del instituto, Jose, que descubrí que tenía el mismo sueño y que ahora es mi marido y compartimos esta aventura. Cuando acabé la carrera, sabía que quería vivir en el campo lo antes posible, pero era difícil alquilar una casa, hacer el máster, los traslados, coche… demasiado gasto y poco ingreso, así que inviable.

Pero se nos dio una oportunidad con la que no contábamos: la bisabuela de Jose se mudó a la ciudad por problemas de salud y dejó vacía su casa en el campo”.

Así empieza el relato de Sandra Martínez y José Piñeiro, abogada y marino, un…

FUENTE: Xataka

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