Menos odio, por Harold Forsyth
Un alto funcionario del Gobierno ha dicho que Keiko Fujimori quiere ser “la presidenta de la reconciliación” para, de inmediato, señalar que los partidos de la oposición están “jugando el juego de la extrema izquierda”. Y esto lo dice cuando en toda la estructura del Estado es la ultraderecha nativa la que tiene una posesión casi absoluta del poder.
En todo caso, vale la intención original, porque reconciliar al país es algo imprescindible y todos saludaríamos la iniciativa.
Para esto sería necesario, sin embargo, desmantelar con hechos el aparato antidemocrático gestado por el anterior Congreso y dar señales concretas de una voluntad de vivir en democracia.
Pero no parece ser el caso,…
FUENTE: La República
