Los privilegios parlamentarios deben revisarse
Los gestores públicos necesitan condiciones laborales competitivas para atraer talento al servicio del Estado. Eso aplica para los médicos del sistema de salud, los jueces del Poder Judicial y también para los congresistas. Un parlamentario que legisla con rigor y fiscaliza con independencia merece una remuneración digna y beneficios que reconozcan la complejidad de su cargo. Hasta ahí, todo bien.
El problema está en cómo se aprueban esos beneficios. Cuando llegan a conocimiento público gracias a una investigación periodística y los propios congresistas dicen que los desconocen, algo en el diseño del sistema está mal.…
FUENTE: La República
