La vocería presidencial
Keiko Fujimori debe saber muy bien, a menos que estemos equivocados, que las metas y objetivos de su gobierno, planteados a cinco años, como ninguno de sus predecesores del presente siglo lo ha hecho, no solo necesitan de una buena gestión, medible y verificable, sino de una buena comunicación, hacia dentro y hacia fuera del poder.
Las claves de su éxito gubernamental residen precisamente en estos dos elementos: si la gestión resulta buena, es decir, eficiente y transparente, el índice de insatisfacción y frustración por los pésimos servicios del Estado habrá bajado sustancialmente; si la comunicación es buena, con alto contenido de verdad oficial, creíble y confiable, la posibilidad de…
FUENTE: El Comercio
