LA EDUCACIÓN NO CONVIVE CON LA IMPUNIDAD, columna de León Trahtemberg
Los alumnos agresores tienen derecho a la educación, pero no necesariamente a permanecer en el colegio donde hacen daño. Confundir ambas cosas significa colocar el derecho del agresor por encima del derecho de sus víctimas a estudiar sin miedo y sin sufrir agresiones.
La escuela debe acompañar, orientar, prevenir y ofrecer oportunidades de rectificación. Pero no es omnipotente. Hay conductas que pueden corregirse mediante el diálogo, la reflexión, el acompañamiento psicológico y ocasionales sanciones. Otras, especialmente cuando son graves o reiteradas, exigen decisiones que protejan a toda la comunidad escolar.
¿Qué ocurre cuando un alumno agrede, amenaza, humilla o violenta a sus…
FUENTE: Diario Correo
