Enterraron siete toneladas de xenón a 1.500 metros para encontrar materia oscura. Hay un resultado que no termina de encajar
Siete toneladas activas de xenón líquido, casi 1.500 metros de roca por encima y varias capas adicionales destinadas a identificar aquello que pueda contaminar la búsqueda. Hemos necesitado llegar a ese extremo porque algunas de las partículas que intentamos encontrar, si realmente existen, deberían interactuar con la materia de forma extraordinariamente infrecuente . El reto consiste así en construir un entorno donde casi todo lo conocido pueda ser reconocido o apartado.
Solo entonces tiene sentido detenerse ante esas escasas señales que no terminan de comportarse como esperábamos.
Detrás de esa búsqueda está LUX-ZEPLIN , o LZ, una colaboración internacional que intenta detectar WIMPs…
FUENTE: Xataka
