En 2013 un ingeniero indio construyó un glaciar artificial en uno de los desiertos más áridos de la Tierra. 13 años después, la agricultura vive de su invento
Es enero, de madrugada y, en mitad un desierto a más de 3.000 metros de altura, un surtidor escupe agua hacia el cielo. Las gotas no llegan a caer. No como agua. Se congelan en el aire y, capa a capa, noche a noche, van levantando una enorme estructura de hielo de 30 ó 50 metros de altura.
Parece magia, pero las estupas de hielo de Ladakh son algo más: el ser humano luchando no solo contra la sed, sino (sobre todo) contra el calendario.
Pero empecemos por el principio. El Ladakh es un desierto frío al norte de la India. Caen menos de 50 mm de lluvia al año y el 80% de los agricultores vive del agua de los glaciares. Y, dentro de lo que cabe, no les ha ido mal.
El problema es que el…
FUENTE: Xataka
