En 1971, Québec inundó 11.500 km² de bosque para crear un megaembalse y, sin saberlo, envenenó a un pueblo entero
En 1971, el inicio del megaproyecto hidroeléctrico de la bahía de James, en Canadá, prometía ser un triunfo para la ingeniería contemporánea, brindando una gran cantidad de energía limpia para millones de personas. Sin embargo, al crear embalses enormes en medio de la naturaleza salvaje, se desencadenó una bomba química silenciosa a consecuencia de la liberación del mercurio natural del suelo que envenenó el pescado del que dependía históricamente el pueblo indígena de los Cree.
Un gran problema. Un pescado que se saque de estas aguas a simple vista puede estar en perfecto estado y, sin embargo, ser un grave riesgo para el sistema nervioso de aquellas personas que decidan comerlo.…
FUENTE: Xataka
