En 1930, alguien plantó un bosque en Alemania. Un siglo después, sus árboles guardan un secreto que sobrevivió a Hitler: una coreografía insólita al salir del suelo
La historia arranca hacia 1930, cuando alguien plantó un pequeño bosque de pinos en una localidad que entonces pertenecía a Alemania. Después llegaron Hitler, la Segunda Guerra Mundial, la destrucción de la región y unas nuevas fronteras que convirtieron aquel territorio en parte de Polonia.
Casi un siglo después, los árboles siguen allí, conservando un secreto que sobrevivió a todo aquello: sus troncos realizan un giro de casi 90 grados nada más salir del suelo, avanzan horizontalmente durante varios metros y después recuperan su crecimiento vertical.
Nadie ha conseguido demostrar cómo demonios es posible.
Un bosque que se quedó en otro país.…
FUENTE: Xataka
