"Decidí hacerme amiga del fantasma": en Japón las casas encantadas se han convertido en la obsesión de los cazadores de gangas
Ryua vive en un pequeño apartamento del barrio de Setagaya, en Tokio, por el que debería estar pagando un alquiler de 62.000 yenes , alrededor de 350 euros. Ese es el precio de mercado. Ella en realidad paga 45.000 yenes, un 30% menos. Algo parecido le pasa a Diane Tincher, una guía estadounidense que lleva varias décadas viviendo en Japón. En condiciones normales, su casa de Kagoshima costaría 45 millones de yenes, pero ella la compró por menos de la mitad.
Si Ryua o Diane pagan tan poco por sus viviendas no es por un error de cálculo o un acto de generosidad inmobiliaria. Sus casas están devaluadas porque se consideran jiko bukken , propiedades encantadas o asociadas a tragedias.
“Decid…
FUENTE: Xataka
