Cuando se agota nuestra batería social, necesitamos estar solos. La ciencia ha descubierto la otra cara de esa calma
Hay mucha gente que habla de "batería social" para referirse a la cantidad de tiempo que puede estar con otras personas conversando o haciendo planes diferentes. Pero llega un punto donde esta "batería" se agota y se necesita pasar un tiempo en soledad, desconectado del mundo, para poder recargarla. Y aquí la ciencia confirma que es cierto que este "efecto calmante" es real, pero viene con una factura oculta en nuestro estado de ánimo.
El precio de la calma. Para entender cómo nos afecta realmente pasar tiempo con nosotros mismos, un equipo de investigadores publicó un estudio donde hizo un seguimiento de 178 adultos que documentaron su día a día mediante el método de reconstrucción diaria.
FUENTE: Xataka
