Cuando Lima tenga Metro
Durante décadas los limeños hemos aprendido a medir las distancias en tiempo y no en kilómetros. Ir de Comas a San Juan de Miraflores, del Callao a Ate o de San Juan de Lurigancho al centro puede consumir tres, cuatro y hasta cinco horas al día. Esas horas perdidas no aparecen en las cifras macroeconómicas, pero restan al descanso, al trabajo, al estudio, a la familia y a la vida. Por eso, un metro no solo acorta distancias: devuelve bienestar.
Lima podría estar, por fin, a las puertas de un gran salto. No se trata solo de inaugurar estaciones o sumar kilómetros, sino de formar una verdadera red.…
FUENTE: RPP Noticias
