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Baja intensidad, por Paula Tavara

A un mes de asumir el gobierno, Keiko Fujimori no ha tenido un solo punto a su favor. Un golpe de timón memorable. Un éxito de su gestión. Nada. El partido que prometía orden y seguridad no ha cambiado en absoluto la vida de peruanos y peruanas.

Alguna persona podría espetar con que al menos no hemos ido a peor, pues el gran sorpasso autoritario, la estocada final, que se temía tampoco ha llegado ni parece, aún, acercarse.

En lugar de eso, la presidenta que más deseó serlo ha tenido apenas algunas apariciones públicas poco relevantes. Quizás lo más grave ha sido verla hablando de rutinas de cuidado facial la misma noche en que Villa El Salvador se inundaba.

A poco de asumir la…

FUENTE: La República

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