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“Allá el Jurado que se deja sacar la vuelta”

En el Perú, el remedio ha sido siempre peor que la enfermedad. En el 2015, en medio del descrédito de numerosas autoridades subnacionales y de reiterados casos de corrupción, el Congreso prohibió la reelección inmediata de alcaldes y gobernadores.

La prohibición pretendió combatir el enquistamiento y la corrupción local, pero produjo además un efecto perverso: eliminó uno de los pocos incentivos que un alcalde tenía para rendir cuentas ante el elector y dificultó todavía más la profesionalización de la política local.

Sin embargo, en lugar de corregir institucionalmente una norma defectuosa, algunos políticos han encontrado una solución mucho más peruana: conservar formalmente la…

FUENTE: El Comercio

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