Al crimen, sin eufemismos
La violencia debe mirarse desde el lugar de quienes la sufren. Desde el asiento del chofer que sale a trabajar y teme ser atacado. Desde la mujer que enfrenta a quien amenaza su vida. Desde el estudiante agredido por sus compañeros. Desde las familias que deben seguir viviendo con el dolor.
Esa perspectiva debe orientar las palabras y las decisiones de quienes gobiernan. La seguridad que rodea a una autoridad obliga a recordar a quienes carecen de ella.
Decir “que se porten bien” ante quienes han cometido crímenes graves resulta insuficiente. El asesinato, la extorsión y la violencia sexual exigen una respuesta que reconozca su brutalidad.…
FUENTE: La República
